| Claudia's profileDancing in the moonlight...PhotosBlogLists | Help |
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February 13 Solo por que me encanta...Hablemos DE pOLIticas...Me pregunto como sería mundo si Marx no hubiera existido.. pues mejor no pensarlo por que a mi me parece que ha hecho del mundo `por lo menos un lugar mas interesante...Mira que si!!
January 28 Además de Ocio....mmmm "...Además de ocio tambien tengo pensamientos...pero son basante extraños por eso prefiero el ocio..."Hablare de las Maras..por que me apetece un poco de polémica...Las Maras para quienes no lo saben son un movimiento que se armaron en Los Angeles y se ramificaron por América del Norte y Centroamérica. Ya tienen filiales en Ecuador y Perú, Australia y el Líbano. En los años 50, en California, los jóvenes disconformes de esa época se agrupaban en pequeñas bandas que disputaban el dominio en el barrio. A lo sumo terminaba uno herido por algún navajazo, aún no había drogas duras ni ametralladoras AK-47. La más famosa de las pandillas de entonces, y que luego se convirtió en una banda criminal muy poderosa, era la de los Crips and Bloods. Cuando los anglos comenzaron a atacar a los mexicanos, éstos se organizaron para defenderse y copiaron el mismo esquema de las pandillas. El centro de sus actividades estuvo en el South-Central de Los Angeles. En los setenta, los hispanos se juntaban entre las calles 10 y 20 y cada esquina tenía una banda que rivalizaba con la de la siguiente. La gran explosión de estas pandillas se produjo con la llegada de los refugiados de las guerras civiles centroamericanas en los años 80. En 1992, la policía californiana se enteró de la existencia de la Mara Salvatrucha ("salva" por salvadoreños y "trucha" en su jerga significa "piolas", listos) porque sus miembros fueron los principales líderes del levantamiento popular (riots) que dejó en llamas buena parte del centro de Los Angeles. Los otros hispanos que llegaban en esos años se agruparon en la M-18, una antigua agrupación de mexicanos que ahora contaba con hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses. El FBI comenzó a perseguirlos y encarcelarlos. Y en las cárceles californianas las maras se entremezclaron y se hicieron poderosas. Controlaban buena parte del negocio de la droga y de la inmigración ilegal. En 1996, el Congreso estadounidense aprobó una ley por la que cualquier extranjero que purgara más de un año de cárcel debía ser deportado a su país de origen. Entre el 2000 y el 2004, fueron expulsados casi 20.000 jóvenes con prontuarios criminales a sus países en Centroamérica. "Nos los devolvieron sin decirnos cuáles eran sus antecedentes. Llegaban a nuestros países con libertad para hacer lo que quisieran. Y lo que mejor sabían hacer era delinquir", explica Oscar Alvarez, el ministro de Seguridad de Honduras.
Los mareros encontraron el perfecto campo de cultivo: desocupación de más de la mitad de la población activa, pobreza extrema, desnutrición y analfabetismo por encima del 30%. Los jóvenes centroamericanos veían salir a sus países de la Guerra Fría, que se había trasladado de Europa del Este a las selvas nicaragüenses y salvadoreñas, más pobres y dominados. Los gobiernos corruptos y una oligarquía miope hicieron el resto. Las maras comenzaron a reproducirse como hormigas carnívoras. Precisamente de ahí habían tomado su nombre, de la Marabunta, esa plaga de hormigas que atacaba a una "república bananera" en el filme de 1954 dirigido por Byron Haskin y protagonizado por Charlton Heston. En Honduras, con una población de unos 7 millones, se estima que hay unos 40.000 mareros. En El Salvador, con 6,5 millones de habitantes, hay unos 20.000. En Guatemala, se calculan unos 6.000. En México hablan de otros 40.000. En Estados Unidos, 100.000. De todos modos, algunos advierten que estas cifras también son utilizadas por los gobiernos de turno para atemorizar a la población y ganar rédito político. "El problema es grave, pero hay que tener cuidado, las maras son el nuevo enemigo que agitan para distraer de los verdaderos problemas que padece la juventud en toda América latina", advierte Gustavo Zelaya, de la ONG Casa Alianza. El primer trueno rompió sin aviso y retumbó entre los cerros. Comenzó un aguacero tropical con gotas grandes como guayabas y las palmeras parecían molinos de viento alocados. Pero en El Carrizal casi nadie se inmutó. Algunos sacaron los mismos paraguas que usan para taparse del sol, unos pocos se cubrieron la cabeza con una bolsa de plástico, pero la mayoría siguió caminando sabiendo de la inutilidad de intentar cubrirse de semejante catarata. Un momento más tarde, sólo se veían relámpagos alejándose por detrás del cerro más alto y bajaba un torrente de agua. La lluvia había pasado una vez más, a las apuradas y sin mayor trascendencia. Antonio "El Satanás", me dice que es hora de ir a "alucinar al cementerio a esos manes". Me aconseja salir del barrio antes de que lleguen sus "homis" (compañeros, así se llaman entre los mareros) y no tomar ni una fotografía "porque te palmas aquí". Se vuelve a acomodar la 9 milímetros y desaparece por uno de los callejones. |
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